Historia de Larache

EVOLUCIÓN URBANA

                Las ciudades de Andalucía y del norte de Marruecos, por su historia pasada y más reciente, presentan especiales características comunes, tanto en su origen como en su evolución, que siguen reconociéndose en la actualidad.

                Estudiar y analizar la transformación y situación actual de nuestras ciudades, es decir de sus calles, plazas, espacios libres y también de su edificación, contribuirá a que tanto las administraciones como los ciudadanos podamos diseñar y ordenar mejor su evolución y crecimiento a partir de la valoración y respeto de su pasado.

                En esta exposición se muestra parte de un trabajo de investigación sobre la ciudad de Larache promovido por la Junta de Andalucía dentro de sus programas sobre centros históricos y enmarcado asimismo en la línea de colaboración entre la administración andaluza, y española en general, y las ciudades del norte marroquí.

                Los estudios realizados nos ayudan a conocer el relevante papel que la ciudad de Larache ha ido teniendo a lo largo de la historia, así como su relación con otros territorios.

                El trabajo que aquí se muestra ha sido posible gracias a la dedicación de sus autores y a las aportaciones de los técnicos, investigadores y de la administración de la ciudad y provincia de Larache.

 

803-905                            [SXV] 

                Tras el declive de Lixus, a inicios de la Edad Media se empieza a consolidar Larache, pequeño núcleo de población situado sobre un promontorio en la desembocadura del río Lucus. La incipiente ciudad irá cobrando importancia durante los siglos XIII y XIV debido a la consolidación de su puerto, que será frecuentado por los europeos en busca de intercambios comerciales.

                Durante el siglo XV se produjo un proceso de crisis ya que portugueses y españoles desarrollaron una política expansionista en el Magreb ocupando numerosas plazas del litoral Mediterráneo y Atlántico. Cuando Portugal tomó la vecina Asilah, el sultán wattasí Mohammed Essayh Al-Mansur, procedió a fortificar Larache. Amuralló la parte más alta del primitivo enclave, lienzos de tapial y torres semicirculares, apareciendo entonces la alcazaba y definiéndose así el primer perímetro urbano de la ciudad. Sus puertas principales eran Bab el Kasbah al oeste, y Bab el Barrani a! sureste, defendida por la Torre del Judío.

 

905-1008                         [SXVI]

                Las confrontaciones siguieron en el siglo siguiente, consolidándose el carácter militar de la zona. Tras la Batalla de los Tres Reyes (1578) el sultán saadí vencedor Ahmed AlMansur el Dehebí ordena la construcción de dos nuevas fortificaciones: Hisn Laqbíbat, situado sobre el antiguo puesto de vigilancia de la barra del Lucus, e Hisn al Fath, hoy conocido como Castillo de las Cigüeñas, para proteger la ciudad por la parte de tierra.

Ambas construcciones siguen el arte de fortificar iniciado en Italia a principios del siglo XVI, por lo que se supone fueron diseñadas por artífices italianos. Estos fuertes permitieron el desarrollo de la zona portuaria, aunque la población continuó al amparo de las murallas de la alcazaba y, al no experimentarse un crecimiento demográfico importante, prefirió seguir colmatando poco a poco el recinto del siglo XV.

                Dos itinerarios empiezan a configurarse en este siglo: la comunicación de la alcazaba con Hisn Laqbibat, camino militar, y con el puerto, camino civil, ejes de crecimiento de la ciudad en siglos posteriores correspondiéndose con las calles Kbibat y 2 de Marzo actuales.

1008-1111                      [SXVII]

                La corona española siempre mantuvo aspiraciones sobre Larache. Entrado el siglo XVII la plaza fue cedida mediante pactos a Felipe III por el sultán Mohammed Al-Xaij.

                La ocupación consistió fundamentalmente en reforzar y ampliar las defensas de la ciudad. Para ello fueron enviados en 1612 dos ingenieros militares de la corona, Bautista Antonelli y Juan de Médicis. Antonelli diseñó un sistema de murallas apoyado en sus extremos en los fuertes del siglo anterior y albergando la alcazaba. El frente de tierra, completado por otras murallas de menor entidad que bajaban hasta el Lucus, definió una gran extensión interior organizada inicialmente mediante una somera planificación urbana que tardará trescientos años en colmatarse.

                La Plaza de Armas se situó entre la alcazaba y la Puerta del Campo (Bab el Medina), permitiendo el asentamiento de diversas construcciones militares y facilitando el desarrollo del barrio de pescadores junto a la Puerta del Mar.

 

1111-1214                      [SXVIII]

                Tras la toma de Larache en 1689 por Muley Ismailla ciudad se repuebla de forma natural y con gentes traídas de otras partes del país. Es el momento de la aparición del barrio ElGhrissa, y el crecimiento de los barrios del Mar (hay el Bahr) y alrededores de la actual calle 2 de Marzo.

                Durante el reinado de Sidí Mohammed ben Abdallah (1757-1790) Larache asiste a un especial impulso urbanístico. Se levanta el Zoco Chico sobre la antigua Plaza de Armas, apoyándose en este espacio la construcción de la Gran Mezquita y un fondac convertido posteriormente en madraza. Los lugares de oración y comercio quedan relacionados según la tradición islámica, produciendo un conjunto de gran valor urbano. Asimismo se refuerzan las murallas y se levantan almacenes y atarazanas en la zona portuaria.

                La población crece en un periodo de estabilidad y va absorbiendo y reutilizando las edificaciones militares del siglo anterior. El barrio del Mar adquiere su definitiva configuración y aparece el barrio de los Fusileros (hay Annat). El puerto se convierte en sede de la Armada Imperial, asentándose en ella numerosos consulados europeos.

 

1214-1317                      [SXIX]

                Periodo de expansión de la ciudad apoyándose en la calle Kbibafy colmatando poco a poco el recinto amurallado. Es en esta zona donde se aprecia una especial morfología urbana con largas calles paralelas al antiguo camino militar. Las murallas del siglo XVII siguen siendo el límite de la ciudad. Tan sólo algunas edificaciones bordean los caminos que parten desde bab el Medina hacia el campo y otras se sitúan en la zona portuaria.

                En los alrededores de la actual calle 2 de Marzo se asientan pequeñas colonias cristianas y judías de portugueses, alemanes, franceses y españoles. Los tradicionales motivos compositivos islámicos coexisten con la reutilización en las portadas de las casas de ejemplos neoclasicistas del siglo anterior y la incorporación de temas ornamentales europeos en la decoración de huecos y balcones de los nuevos edificios.

                El aumento de población trae consigo la implantación en la ciudad de capillas o zauias, cuando no mezquitas. La mezquita Anwar en la alcazaba, la mezquita Nacería en el barrio del Mar, la mezquita Mesbahía en el barrio Kbibat y la Gran Mezquita en la zona central de la ciudad.

 

1317-1420                      [SXX]

                Larache se incorpora al Protectorado Español en 1911. Durante este periodo se produce un impulso urbanístico que extenderá la ciudad fuera de los límites de la muralla siguiendo los antiguos caminos. Merecen destacarse por sus cualidades espaciales y urbanas la actual avenida Mohammed V y la calle Mohammed Zerktouni. Como nexo de unión entre la ciudad antigua y el nuevo ensanche se construye la Plaza de España, elemento de transición y articulación espacial y funcional.

                La ciudad moderna alberga edificios de vivienda y numerosas construcciones públicas: hospitales, teatros, cines, mercados, correos, escuelas, etc. Se construyen siguiendo los estilos que en esta época predominan en España. Así encontramos edificios modernistas, neomudéjares, racionalistas, eclecticistas, autárquicos, etc. En el extrarradio se asientan los acuartelamientos militares, ejerciendo el control territorial.

                En la segunda mitad del siglo se asiste a un crecimiento que en las últimas décadas es especialmente intenso. En la ciudad moderna numerosos barrios de casas baratas han de dar cobijo a las oleadas de inmigración provenientes del campo, a la par que asistimos a una superdensificación de la ciudad antigua que la lleva a un profundo proceso de degradación.

 

                La ciudad actual conserva un importante número de edificios y espacios públicos con destacados valores arquitectónicos, urbanos o históricos.

                En este panel se muestra una relación de estos edificios y espacios públicos, situados en el centro histórico y en la ciudad moderna.